Gabriel Pérez

Economista de formación y actual Jefe de operaciones del Palau Sant Jordi y Estadio Olímpico de Montjuïc. A sus 51 ya ha realizado un largo y doble camino para trabajar organizando eventos con fines benéficos. Entre tantos proyectos y asociaciones posibles él escoge mediante una pauta clara: proyectos creíbles, personas creíbles.

Para ello, promueve
junto a Manolo Carvajal (foto derecha) las acciones del Proyecto Mister H, una entidad que trabaja para otras asociaciones y ONG’s y aboga por el desarrollo humano de aquellos que más lo necesitan. ‘H’ es la letra que, aún pudiéndose escribir, no se pronuncia y representa a todos aquellos anónimos que no tienen voz.

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Llevas años dedicándote al mundo del espectáculo como jefe de operaciones del Palau Sant Jordi, pero también, de forma paralela, has ido trazando otro camino para desarrollar otras actividades de labor social, sensibilización y solidaridad ¿Des de cuándo combinas tu oficio con este otro trabajo?

A los 17 fue la primera vez que me puse en contacto con esta labor social. El primer trabajo que realicé fue de reinserción con un colectivo de chavales ex drogadictos a las escuelas. Posteriormente colaboré con otros colectivos en muy diversos proyectos.

Desde entonces, no has parado durante 34 años. ¿Qué te impulsa a colaborar y seguir trabajando en proyectos solidarios?

Creo que hay dos motivos: uno es un tema personal, y el otro, mi formación. Recibí una educación religiosa en el colegio Sagrada Familia, como buen creyente que soy es una parte más de mí. Como quien va a comer, es algo que llevo conmigo siempre y soy consciente de que no hay una razón específica: como puedo ayudar, lo hago. Si no pudiera, no lo haría.

Háblanos del proyecto Mister H.

Aparte de colaborar con algunas entidades, tenemos este proyecto. La gracia de éste es que no somos una entidad finalista sino que nos dedicamos a organizar cosas como el pasado conciderto de Pep Sala en La Salle Bonanova para recaudar fondos que sí van dirigidos a entidades finalistas, como las ONG’s.

Somos una empresa sin ánimo de lucro atípica, no tenemos personas que reciben directamente nuestras ayudas sino que trabajamos con asociaciones que ya funcionan bien, que ya son suficientes y a las que otorgamos beneficios económicos para que puedan seguir desarrollando su labor.

¿Es este proyecto Mister H la fuente del vínculo con GCA?

Con Aguiluchos me unió una relación algo más estrecha. Ya conocía a uno de sus socios cooperantes, Pedro Benito (Responsable del área de eventos). Comenzó con un tema de amistad pero con el tiempo se estableció como otra entidad más con la que trabajar.

Ya es la tercera vez que colaboras con GCA después del concierto del Regina Carmeli en el distrito de Horta Guinardó, donde tocaron Leslie, Sicus, Rambo, Pep Sala, Javián, Santi Picó, Frank Mercader e Ismael
. ¿Cómo ha sido la experiencia con GCA?

Todo es bastante natural. No ayudamos sólamente porque sus proyectos sean creíbles, ayudamos porque conocemos a gente creíble. Y eso es precisamente lo que no le sucede a muchas entidades benéficas donde las personas que dan la cara no son creíbles, ya sea por temas de corrupción, por figurar o este tipo de razones.
Eso nos hace bastante daño a aquellos que pensamos estamos realizando bien nuestro trabajo

¿Cómo se prepara uno de vuestros eventos?


Con más o menos faena se cortan por el mismo patrón: Proyecto creíble, necesidad, amistad y voluntarios profesionales. En este tipo de eventos se requieren a estos últimos ya que se necesitan expertos en medios de comunicación, especialistas en producción, en el trato de los artistas...A partir de aquí, a esperar el resultado.

¿Qué te queda de la experiencia de cooperar con Aguiluchos?

Continuar la amistad con la gente. Todo esto lo hago porque me toca hacerlo y puedo hacerlo y como dice la canción:
“The happiness is the road” de Marillion . De acuerdo, habrá siempre un fin, pero la felicidad está en el camino, en pensar que podremos ayudar, en mantener una amistad, ahora esta entrevista... Definitivamente está en el camino, y si estuviera en el fin, la voluntad se dispersaría. Como está en el camino, es garantía de que todos podemos ser felices.

¿Cómo animarías a la gente a cooperar?

En resumen: debemos hacer de estas ayudas algo mucho más natural. Es natural que la gente coma, que la gente viva sobre un techo, pues nuestra labor es tan natural como estos hechos. En este camino nos tenemos que encontrar todos y pasárnoslo bien, porque si no es así, alo final todo se pierde sin llegar al final.