Pep Sala

Natural de Vic y fiel a su mejor aliada, la música, Pep Sala ha vivido siempre por y para ella. A los diecisiete años marchó por primera vez a Gran Bretaña donde trabajó de compositor de bandas sonoras para la Warner Bross además de formar parte de dos grupos escoceses.

A mediados de los 80 volvió para pisar fuerte de nuevo junto a Carles Sabater formando un grupo que sentaría precedentes en la historia de la música catalana y española: Sau.

En años posteriores comenzaría a trabajar en solitario desarrollando aún más sus facetas como compositor, productor y cantautor.

En la actualidad Sala se dedica en cuerpo y alma a su familia, la música y a colaborar allí donde sea necesario. Así es como se produjo nuestro tercer encuentro con él en el pasado concierto del 29 de Noviembre en el colegio La Salle Bonanova.

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“Els diners fan rodar al món”...Como persona, como trabajador y como músico, qué opinión te merece el mundo, en pocas palabras?


La situación del mundo actual, que está hecha por humanos, atiende a un problema de prioridades. Nos hemos olvidado de lo más importante que tenemos: el ser humano. Nos preocupamos constantemente por posibles ataques, ocupaciones, ofensivas...Pero hay un problema mayor y es que una gran parte de la humanidad vive en extrema pobreza. Empezando por mí mismo, nos hemos acostumbrado al lujo exagerado, y mi visión evidentemente es que la sociedad está profundamente descompensada


Como todo artista , las cosas que uno crea pueden hablar de uno mismo. ¿Te tomas tu oficio, la música, como una forma de expresar no tan solo tu voz sino la de aquellas que no tienen la oportunidad de poder tenerla?


Todo lo que hago es para manifestar mi opinión. Como ser humano hago uso de mi trabajo para expresar lo que quiero y en un mundo donde los más enriquecidos y poderosos se han convertido en la máxima prioridad yo simplemente intento ser coherente con lo que pienso y tengo la suerte de mi trabajo se realice a través de micros y altavoces.


Prácticamente has convivido con la música toda la vida y has experimentado en todas sus formas: instruyendo en música, componiendo, formando parte de un exitoso grupo como Sau, en solitario... ¿Crees en la música como una forma de sensibilización?


Sí, la música raramente puede hacer daño, más bien todo lo contrario. Crea emociones y posee capacidades comunicativas.


Colaboraste por primera vez con GCA en el febrero de 2011, en la sala Luz de Gas. Tocaste junto a José Mª Guzmán en un concierto que ofrecíais dentro del marco del festival Barnasant. El resultado benéfico iría destinado al proyecto de Felipe de las Casas para llevar agua esta empobrecida zona de Perú. Poco más tarde, repetiste y participaste en otro concierto donde estaba presente GCA, junto a otros artistas como Leslie, Sicus, Rambo o Frank Mercader. ¿Qué impresión recibiste de la ONG? ¿Qué visión tienes de los socios y cooperantes?


Gabriel Pérez, mi hermano , con el que tengo plena confianza, me dio a conocer a los Aguiluchos. Enseguida vi que le ponían
valor y una buena cantidad energía a todo lo que hacen y además, me iban a dejar contribuir con mi granito de arena en su trabajo. Mi posición es cómoda: subo a escena y ellos hacen el resto.

Vivimos en un mundo en el que nos preocupa si la bolsa sube o baja, más que si hay quien no tiene para beber, para comer o sanarse. Me gustaría que en las noticias saliera cada día que una persona, en algún lugar del mundo, vive sin tener hogar. En lugar de eso, la prima de riesgo es la protagonista.


Tú sabes cómo una composición puede despertar miles de matices emocionales y giros de pensamiento en las personas. Tenemos precedentes de canciones que han nacido con “esa magia” como un ‘Imagine’ de John Lennon o un ‘A Change is gonna come’ de Sam Cooke...Si las canciones cambiaran el mundo (que lo hacen) con cuál te quedarías tú para decirle al mundo entero que despierte, que hay mucho que hacer todavía?


Me quedaría con la obra de Ludwig Van Beethoven, un hombre que acabó sordo y, cuentan, expresando muy mal humor. Y sin embargo, en la soledad que implica la sordera, compuso la 9ª Sinfonía, un canto al ser humano, a la esperanza. La Unión Europea llegó a acogerla como un símbolo.


La fuerza de esta composición habla por sí sola, por último, ¿qué significa para ti la palabra “cooperar”?


Ojalá no existieran palabras como esa, o “solidaridad”, “benéfico”. Todos nos deberíamos plantear, en el fondo de nuestro corazón, qué es el bien y qué es el mal y hacer un ejercicio de reflexión profunda sobre uno mismo.

Un abrazo a todos los Aguiluchos y que vuelen, ¡que vuelen bien alto!