Acciones y Eventos

Con el objetivo de captar recursos económicos que nos permitan financiar los proyectos de cooperación que tenemos abiertos, todos los que formamos parte de los Grupos de Trabajo llevamos a cabo acciones durante todo el año.

Cabe decir que todas nuestras acciones llevan intrínseco un componente de sensibilización, tanto de la razón de ser del Grup de Cooperació Aguiluchos, como de las distintas realidades que viven millones de niñas y niños alrededor del mundo y que hacen de la desigualdad y de la injusticia el denominador común de las dos terceras partes de nuestro planeta.

Las últimas acciones que hemos llevado a cabo son:


13 Febrero 2015

Victor Ochen: Construyendo la cultura de la paz.
Fue el sábado 13 de febrero a las 20:30 en el auditorio del colegio Regina Carmeli de Barcelona. El Grup de Cooperació Aguiluchos tuvimos el gran privilegio de tener entre nosotros compartiendo su experiencia a Victor Ochen, Premio Mundo Negro a la Fraternidad 2015 y candidato al Premio Nobel de la Paz 2015, que finalmente fue concedido al Cuarteto de Diálogo Nacional de Túnez.

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Se presentó recién llegado de Ginebra, después de entrevistarse el día anterior con el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon. Unas Naciones Unidas que le han nombrado embajador para el objetivo 16 del milenio: justicia y paz. Apareció con una enorme sonrisa y un foulard al cuello que le acababan de regalar durante el encuentro que tuvo con los niños del Esplai Missioner Aguiluchos al que van algunos de nuestros hijos. Y empezó a explicarnos su historia: 34 años, ugandés, criado en un campo de refugiados rodeado por la violencia de diversos grupos, en particular de los guerrilleros del LRA (Ejército de Resistencia del Señor). Vivió durante muchos años en una situación de pobreza y guerra con sus padres y sus nueve hermanos. Su madre, ya desde pequeños, quiso inculcarles que la violencia no es la solución a los conflictos y les decía: “No cojáis las armas como solución para traer la paz”. Y así quiso Victor vivirlo.

Con toda naturalidad, como quien estuviera explicando la historia más sencilla, nos explicó que cuando tenía 13 años fundó en el campo de refugiados el “Club de la Paz” para desaconsejar a sus compañeros que se unieran al ejército, explicándoles que ha de existir una alternativa a la violencia. Después de acabar en el campo de refugiados sus estudios de primaria, realizó diferentes trabajos, como por ejemplo fabricar y vender carbón vegetal. En el año 2005 fundó la ONG AYINET (African Youth Initiative Network), dedicada, según sus palabras durante la conferencia, a: “construir la cultura de la paz, el respeto y la dignidad”.

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Después de explicarnos su testimonio y tocarnos con toda la fuerza que esta historia tiene, respondió amablemente a nuestras preguntas, volviéndonos a mostrar la energía y la positividad con que intentan en su asociación llevar a cabo su misión. Cuando se le cuestionó sobre cómo creía que debía ser la relación entre África y los países desarrollados de Europa, por ejemplo, nos explicó que, para promover el desarrollo en África, es necesario reconocer los talentos africanos, invertir en los jóvenes e invertir en paz; que solo la paz podrá conseguir hacer que el continente sea libre. Cuando se le preguntó de dónde sacaba la fuerza para hacer lo que hacía, después de haber vivido todas esas situaciones de violencia, Victor, con su mejor sonrisa, nos dijo que la rabia no construye nada, que hay que dejarla a un lado, aparcar el pasado y fijarse en el presente, y poner nuestra energía positiva en la consecución de nuestros objetivos.

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Jaume Clavera, misionero comboniano que hizo posible tener a Victor Ochen entre nosotros y que le hizo de traductor, nos dijo en su presentación que ya ha llegado el momento en que, más que hacer nosotros cosas por África, o no solo hacer nosotros cosas por África, había llegado el momento en que África hiciera cosas por nosotros. Y conforme iban pasando los minutos nos dimos cuenta de que, con la presencia de Victor Ochen y con su testimonio, se cumplía este vaticinio. Victor Ochen cambió algo en nosotros con su mensaje de optimismo, de trabajo y sacrificio, de confianza en los jóvenes, y de apuesta decidida por la cultura de la paz.